Comprobamos direcciones de criptomoneda contra la lista SDN de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro de EE. UU. Es la única fuente de atribución que es a la vez oficial, pública y verificable. Si una dirección aparece ahí, el caso deja de ser un problema de recuperación y pasa a ser uno de cumplimiento.
Cifras de la última recogida. Se actualizan solas cada semana y la fecha viaja con cada respuesta: un «no está sancionada» contra una lista de hace seis meses no vale lo que uno contra la de ayer.
Cada resultado dice de dónde sale: entidad designada, programas de sanción y número de registro en la lista. Nada de puntuaciones opacas.
Toda respuesta incluye cuándo se actualizó la lista y cuántas direcciones contenía en ese momento. Sin esa fecha, un negativo no es información.
La comparación no distingue mayúsculas, que es lo correcto en Ethereum y discutible en Bitcoin. Por eso cada coincidencia indica si es exacta.
Consulta registrada con fecha y resultado, para que un informe pueda reconstruirse después. Su contenido no se comparte con terceros.
Preferimos decirlo en la portada y no en la letra pequeña.
No seguimos el rastro del dinero entre carteras ni atribuimos movimientos a casas de cambio. Eso lo hacen Chainalysis, TRM o Elliptic, y cuesta dinero.
Que una dirección no figure en la lista significa exactamente eso, y nada más. No es un certificado de nada.
Entregamos un dato de una fuente oficial. Qué hacer con él lo decide su abogado, y con razón.
Nadie serio promete recuperar criptomoneda robada. Si alguien se lo promete, ya sabe bastante sobre esa persona.
Cuéntenos qué necesita comprobar y en qué contexto. Respondemos con lo que se puede hacer y lo que no, antes de hablar de precio.